En RESOLUCIÓN de fecha 29 de Enero de 2.008, la Junta Electoral Central ha acordado la NO PROCEDENCIA de las designaciones de Representante General operadas por José Fernando Cantalapiedra Vilar ni por Manuel Andrino Lobo. Por tanto, NO PODEMOS UTILIZAR EL NOMBRE DE LA FALANGE (FE) EN LAS ELECCIONES GENERALES DE 9 DE MARZO DE 2.008. Se concreta así, de este modo y con la inestimable colaboración de la Junta Electoral Central, la maniobra fraudulenta ejercitada por José Fernando Cantalapiedra Vilar, al presentar Representante General a los solos efectos de obstaculizar las listas falangistas en exclusivo beneficio de su nuevo Partido: el FRENTE NACIONAL. Circulan ya por internet CURIOSAS INTERPRETACIONES acerca de este hecho. Ante estas interesadas -o ignorantes- manifestaciones nosotros decimos que CANTALAPIEDRA NO ES EL JEFE NACIONAL DE LA FALANGE, no sirviendo esta Resolución de fundamento alguno a esta pretensión, y que la maniobra ejercitada por Cantalapiedra es FRAUDULENTA, al servirse de la legislación electoral en beneficio propio; que la LEGITIMIDAD de La Falange no radica en el sector extremoderechista y patriotero de Cantalapiedra, sino en los centenares de militantes que, al día de hoy, han visto su trabajo electoral truncado por las estas jugarretas funcionariales protagonizadas por nuestro antiguo Jefe Nacional. Nos resulta muy triste que tanto la SUPERVIVENCIA POLÍTICA DE CANTALAPIEDRA como la de su credibilidad política ante sus parroquianos tenga que depender de la realización de esta clase de artimañas ante la Junta Electoral Central. Nosotros creemos que el proyecto frentista de José Fernando Cantalapiedra Vilar necesitaba una inyección de moral, y esta inyección de moral -triste y deleznable- ha venido a través de la neutralización de las candidaturas falangistas. Allá cada uno y sus motivos de alegría.
Sólo sobre José Fernando Cantalapiedra Vilar recae la responsabilidad de no poder sacar el nombre de La Falange a las calles de España para aprovechar el proceso electoral para expandir el mensaje nacionalsindicalista. Sobre este sector rancio de antiguos dirigentes de La Falange recae la responsabilidad de obstaculizar los esfuerzos de una formación falangista.
Hay días en los que estamos ORGULLOSOS de estar donde estamos, y de haber elegido, en su día, el camino que elegimos. Viendo el comportamiento de estos sujetos, tan sólo podemos mostra -otra vez- nuestro más profundo alivio. Alivio d etenerles alejados de los órganos de dirección de La Falange y alivio de no compartir sus métodos ni su forma de entender la política.

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