LA FALANGE (FE) defiende una VÍA REVOLUCIONARIA HACIA UNA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD, basada en el principio de ser los derechos fundamentales básicos, de carácter político, social o cultural, de EXIGENCIA DIRECTA a los poderes públicos, los cuales deben garantizar su plena efectividad y cumplimiento. Los falangistas creemos en una profundización del contenido de nuestros derechos democráticos, los cuales deberían de dejar de tener un contenido meramente formal o enunciativo para convertirse en realidades concretas y precisas, tanto a título individual como colectivo. Consideramos una burla al ciudadano la existencia de grandilocuentes enunciaciones de derechos mientras que, en la práctica, resultan totalmente ignorados, restringidos o vulnerados sus derechos a la cultura, a la vivienda o al trabajo. Los falangistas creemos en la PERSONA como base fundamental de todo sistema político, dotado de obligaciones y deberes para con la colectividad, pero también investido de un núcleo fundamental de derechos inalienables y efectivos. Partiendo de la persona, como sujeto de derechos y deberes, se articula el proyecto político falangista.
LA FALANGE (FE) propone la apertura de un PROCESO DE DESARROLLO DEMOCRÁTICO de nuestros derechos y libertades ciudadanos, no solamente mediante la estructuración de mecanismos de plena efectividad de los mismos, sino mediante una formulación clara y terminante de nuestras obligaciones y cargas cívicas. Los falangistas creemos que este proceso ciudadano debe trasladarse a los poderes públicos, a través de un proceso de RENOVACIÓN DEMOCRÁTICA caracterizado por una aplicación indiscutible de los principios de legalidad, igualdad, transparencia y participación ciudadana en la adopción de decisiones de ámbito público. Debemos avanzar firmemente hacia instrumentos de AUTOGESTIÓN, no sólo en lo concerniente a la vida laboral o profesional, sino de los asuntos públicos de naturaleza directa y vecinal.
LA FALANGE (FE) propugna una extensión de las formas de IMPLICACIÓN CIUDADANA en los asuntos públicos, mediante el fomento de los CAUCES ASOCIATIVOS Y PARTICIPATIVOS mediante la asignación de ayudas y suficientes fondos públicos para su adecuado desarrollo. Los falangistas peleamos por un nuevo modelo de ciudadano consciente de los problemas que afectan a nuestra sociedad, e implicado en sus posibles soluciones mediante un trabajo responsable dentro de entidades colectivas. Una figura de CIUDADANO absolutamente alejada de los parámetros actuales -salvo honrosas excepciones- de desinterés individual por los problemas inherentes a la participación. Los falangistas estimamos que las actuales tendencias asociativas deben merecer no sólo el respeto, sino la protección de los poderes públicos. A los efectos de alcanzar estos objetivos, debe procederse a una profundísima reforma de la legislación de asociaciones, facilitando la creación de las mismas y adaptando sus formas legales a las modernas peculiaridades del fenómeno asociativo. Entendemos que el marco ideal de desarrollo de estos fines sociales se encuentra en el entorno municipal: en cada Municipio, debe existir una oficina de fomento del asociacionismo, mediante ell establecimiento de canales adecuados de información sobre trámites administrativos, posibles formas, búsqueda de subvenciones y demás factores necesarios para la constitución y normal funcionamiento de estas entidades participativas.
LA FALANGE (FE) propugna una transformación revolucionaria de la Sociedad española tomando como base los instrumentos políticos conducentes al establecimiento de una real y efectiva DEMOCRACIA PARTICIPATIVA. En este sentido, propugnamos reformas legislativas tendentes al fortalecimiento de los mecanismos de consulta vinculante, así como el establecimiento, con carácter municipal, de distintas instituciones participativas de cogestión y, en último término, de autogestión de los asuntos ciudadanos. Los falangistas propugnamos una simplificación de los trámites necesarios para la iniciativa legislativa popular, haciéndola más factible mediante la flexibilización de sus actuales requisitos. Los falangistas entendemos que deben extenderse, en la medida de lo posible y dentro del actual régimen político, los mecanismos de participación, propugnando para ello una profunda REFORMA DE LA LEGISLACIÓN ELECTORAL tendente a garantizar una mayor proporcionalidad en las distintas cámaras de representación existentes en España, tanto en aquellos extremos para los que no se necesita una reforma constitucional -mejora del índice proporción entre diputados y población, aumento del número de diputados al máximo de cuatrocientos y demás medidas análogas- como a aquellos que necesitarían una reforma de nuestra norma superior.
LA FALANGE (FE) propugna una ampliación del papel ciudadano en la gestión y gobierno de determinados organismos que, al día de hoy, son exclusivos de los representantes de los partidos políticos. Es necesario otorgar PROTAGONISMO CIUDADANO a estas labores de gestión. Los distintos agentes sociales deben participar en organismos tales como el Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional o RTVE, y ello por medio de sucesivas reformas legislativas que permitan el acceso de entidades asociativas ciudadanas a estos órganos rectores básicos del Estado.
LA FALANGE (FE) postula un incremento de la INFORMACIÓN CIUDADANA en la actuación administrativa, creando para ello los mecanismos informativos adecuados sobre los principios de fácil acceso y de incorporación de las nuevas tecnologías a estos medios. Los falangistas creemos que este deber de información puede agilizarse desde los propios Municipios, habilitando oficinas de información al ciudadano desde las cuales pudiera informarse a los vecinos no sólo de las materias que son propias de cada Ayuntamiento, sino de la totalidad de sus derechos y deberes de carácter administrativo. Propugnamos la existencia de una OFICINA DE INFORMACIÓN AL CIUDADANO con delegación en la totalidad de los Municipios españoles.
LA FALANGE (FE) propugna una profunda reforma legislativa en lo tocante a los procedimientos de impugnación y RECURSO DE LOS ACTOS de las distintas Administraciones, entendiendo que deben amplíarse las posibilidades procesales de actuación de los ciudadanos en aquellos procedimientos judiciales que, frente a la Administración, competan a la defensa de sus derechos legítimos. En este sentido, estimamos necesaria una extensión legislativa del concepto de interesado, defendiendo una mayor cobertura legal al ciudadano frente a los actos de la Administración que, de una forma u otra, puedan vulnerar o restringir estos derechos.
LA FALANGE (FE) postula un proyecto político caracterizado por el abandono gradual de las formas anticuadas de participación política, basadas en el protagonismo exclusivo de los Partidos Políticos, y su sustitución por otros cauces de PARTICIPACIÓN POLÍTICA DIRECTA. Los falangistas proponemos una renovación de los actuales usos democráticos de participación, y postulamos un MODELO DEMOCRÁTICO basado en instituciones de participación directa, tales como el Municipio o el Sindicato, incorporando al ciudadano a la gestión directa de los asuntos vecinales o laborales que le son propios.
LA FALANGE (FE) postula un PACTO NACIONAL CONTRA LA CORRUPCIÓN, en el que las fuerzas políticas, sociales y sindicales articulen los mecanismos de control del poder con arreglo a los principios de legalidad y de ética en el ejercicio de un cargo público. Los falangistas creemos que debe ser aprobado un CÓDIGO DE ÉTICA POLÍTICA, en el que queden establecidos, de forma clara y terminante, las obligaciones de todas las personas que resulten elegidas para el ejercicio de un cargo público, con especial incidencia en la declaración inicial de patrimonio y demás medidas de naturaleza análoga. Asimismo, luchamos por el establecimiento de mecanismos de control de las actuaciones bancarias e industriales respecto a las fuerzas políticas, estableciéndose una COMISIÓN NACIONAL DE INVESTIGACIÓN que verifique, de forma periódica, el sistema de créditos y subvenciones concedidos a los partidos políticos, sus condiciones, régimen de cobro y desarrollo de los mismos. Los falangistas entendemos que constituye una vergüenza nacional el sistema flexible de cobro de estos créditos, en comparación con la dureza y rigidez que es aplicada al conjunto ciudadano y empresarial.

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